domingo, 27 de enero de 2013

Sólo quien recuerda, puede olvidar.


Remedios López Santana y su sobrina Antonia Pajés junto al alcalde de Periana, Adolfo Moreno Carrera. Han viajado desde Barcelona para asistir a los actos organizados este fin de semana, afirma Remedios, "es la única manera de estar más cerca de mi padre", emocionada nos contaba los pequeños recuerdos que guardaba de su padre.
En Villanueva de Cauche fue fusilado su padre cuando tenía aproximadamente 39 años. "Yo tenía dos años, no recuerdo mucho. Por lo que sé de mi madre, lo cogieron y se lo llevaron y él no quiso irse fuera porque no había hecho nada y mi hermano estaba recién nacido, somos cuatro hermanos en total", relata Remedios. "Mi abuela no había día que no pasara sin que hablara de él. Se llamaba Juan López López y mi abuela Antonia Santana Gómez. Ella nació en Periana y él en Alcaucín", recuerda ahora Antonia. La madre de Remedios tuvo que trabajar en todo lo que le salía para sacar adelante a su hijos. "Ella se murió con las ganas de saber dónde estaba exactamente mi abuelo", afirma Pajés.


Muchos de los familiares que han seguido todo el proceso han contado sus recuerdos de esos años, han descrito el perfil de sus parientes, todos ellos inocentes ya que no habían cometido ningún delito, según Diego Oviedo, Periana era un pueblo unido y bueno, se ensañaron con los más inocentes, en este documental también participa María Jaime, relatando sus recuerdos sobre aquellos años.
Intervienen el alcalde de Casabermeja y Periana, argumentando ciertos datos que han sido de vital importancia durante toda la investigación.
El alcalde de Periana, Adolfo Moreno, expresó su gran interés por encontrar a los fusilados de la Guerra Civil y devolverlos a su tierra, 75 años más tarde, este proyecto por fin está cada día más cerca de su identificación.
Tras realizar una prueba de sangre y saliba a los familiares más directos de los fusilados, y tras extraer una muestra de cada cuerpo, muy pronto conoceremos los resultados y se podrá dar nombre a esos números que portan cada caja.
Ha sido un trabajo muy humano y tratado desde el respeto.


Buenos días a todos y a todas, autoridades, familiares, amigos.

Creo que uno de los cometidos de un alcalde es conservar nuestro pasado como pueblo en el patrimonio  histórico y material.

En algunos casos,  ese patrimonio visible a los ojos de cualquiera, representa una historia invisible o sepultada durante años, como es el caso de hoy,. muchas  veces,  para ser justos en el presente, hay que mirar al pasado.

Este mosaico va a recordar un episodio de nuestra historia sepultado durante más de cuarenta años, invisible a los ojos de mucha gente, pero que ha vivido en el corazón de las personas, de ustedes, familiares y amigos de quienes fueron fusilados en las tapias de este cementerio y arrojados al barro de la indignidad.
 

Hace más de setenta años los españoles se enfrentaron en una guerra civil; unos fueron enterrados con honores fúnebres y otros fueron arrojados a anónimas fosas comunes. Hoy nuestro recuerdo está con los segundos.
 

Para intentar reparar las injusticias de trato se aprobó la ley de memoria histórica, hubo quien quiso ver,  con una revisión del pasado, un juicio histórico que dividiría a nuestro país, con el argumento de que no era tiempo para recordar lo que pasó.

Hoy les digo que debemos estar orgullosos de una ley como ésta, porque sólo el que recuerda, puede olvidar, amigos y amigas. Sólo el que recuerda, puede olvidar.

Ninguna ley podría rescatar a las víctimas de la muerte, pero esta ley ayuda a muchas familias a rescatar y a restaurar la memoria pública de sus seres queridos.
Se trata sencillamente que desde los valores de la constitución, desde la legalidad democrática podamos dar satisfacción a algunas personas y les ayudemos a cerrar, que no a abrir, sus heridas.
 

Por desgracia, Periana forma parte de la historia de la guerra civil en Málaga. Por el Boquete de Zafarraya entraron los sublevados contra la República.

A pie, por el campo, huyeron familias, hombres, mujeres, niños, para tomar la carretera de Almería por el miedo a represalias. Y se encontraron con las balas asesinas de los cañones italianos.

Quienes se quedaron, sufrieron la locura de unos y otros, de los radicalismos  que enmascaran en guerras civiles las guerras personales de los hombres.
 

Los fusilamientos se sucedían en Matanza, en Vélez, en Cauche, al menos 44 muertos: jornaleros, maestros y letrados, y un carabinero, a otros les pegaban y amedrentaban para imponer el miedo, a las mujeres, las humillaban rapándolas para dejar huella, para marcarlas por fuera y por dentro.
 

Por aquel entonces, Periana pertenecía al partido judicial de Colmenar, por eso los encarcelados acabaron en la fosa que tenemos ante nosotros. Estamos unidos a esta tierra de Cauche por el más doloroso hilo de la historia de España.

Periana  ha sido pueblo peleón por su pan, Levantisco ante la injusticia, combativo.
En el siglo XIX  escribimos la revolución del pan y el queso, pero en la guerra civil se paró el reloj.

Nos inundó el silencio y la pena, cuarenta años, quienes impusieron su régimen, impusieron también el silencio.

Se levantaron hitos y monumentos en recuerdo de unos pocos, como la Cruz de los Caídos colocada en el jardín de la iglesia de mi pueblo, para que fuera vista siempre, para que el amargo recuerdo volviera antes  y después de casa misa, para que el resentimiento siguiera empapando.
Se honró a los de un lado, pero la verdad a medias es una mentira completa.
 

Pasaron los años y luchamos por la democracia, soñamos con una España, como la que soñaron las personas a las que hoy honramos, sólo que Ellas han tenido que esperar casi 40 años más para descansar en paz.

Mi pueblo se iluminó con la democracia, pero quedaban sombras.

Se alzaron voces desenterrando del olvido los otros nombres de esos muertos, sus historias, su memoria rebrotó en las conversaciones, la historia no fue olvidada porque  el alma de la buena gente de mi pueblo es justa.

Pero no quedó ahí, porque hombres y mujeres desenterraron a sus muertos, como los siete fusilados del Llano de Matanza.
 

Lo que comenzó con una guerra entre hermanos exigía una guerra contra el olvido.
 

Y entonces, personas como la Purita del Sereno, superviviente de esos años, comenzaron a recordarnos que muchos de nuestros muertos estaban en este lugar de Cauche.
 

Ella nos hablaba a los jóvenes socialistas de los horrores de aquella guerra que no podía olvidar.

Quién me iba a decir a mí que 20 años después como alcalde de Periana sería yo el que desmontara la cruz del jardín de la iglesia y que hoy iba a estar aquí honrando la memoria de sus familiares y amigos.

Amigos y amigas,

No existe la concordia si sólo se exalta a una parte.

No podemos pretender la reconciliación, el reencuentro de todos y de todas si no somos capaces de igualar en honores a todas las víctimas de la barbarie.

Nosotros fuimos recuperando la memoria, hicimos un estudio sobre la guerra, buceamos en el pasado para poder ser dignos en nuestro presente.

En nuestro empeño de desenterrar a los fusilados sumamos el esfuerzo del pueblo y del Ayuntamiento de Casabermeja.

Este acto,   que es un acto de reencuentro con nuestro pasado, sólo ha sido posible porque todos  nos hemos puesto a remar en la misma dirección: los Ayuntamientos, la Junta de Andalucía, los partidos políticos, la gente de nuestros pueblos, los voluntarios. 
A todos, gracias.
 

Cuando descansen en paz  sus familiares y amigos, mi pueblo, Periana,  será más luminoso porque todos y todas seremos más dignos por haber  sido capaces de cerrar una herida, que invisible, nos dolía en el alma.

Hoy les digo, que cuando los restos mortales de estas personasdescansen unos en el cementerio de Casabermeja,  y otros en el de Periana no habremos cerrado un capítulo de nuestra historia.

Abriremos el primer capítulo de nuestro futuro.

Muchas gracias.


Los familiares portaron las cajas con los restos encontrados y colocados en el nicho donde permanecerán hasta conocer los resultados de las pruebas de ADN.  Fina y su marido portaron una de las cajas.

En ese consejo también condenaron al tío de Domingo Oviedo, Domingo Muñoz García, conocido como hijo de la Margarita "El Chorno": «Un hombre de Periana lo denunció y fue fusilado con 22 años», decía ayer con pena, tanta como la que hubo en la ceremonia de enterramiento de estas 18 víctimas del franquismo. «In memoriam. ¡Viva España con Honra!» reza hoy su lápida en Casabermeja.