09/10/2018
“La economía circular e innovación: modelos para el emprendimiento local”.
La economía circular como respuesta a la necesidad de transformar el modelo económico que ha prevalecido en la industria y el en el consumo: la economía lineal.
CONTEXTO:
El crecimiento económico de los últimos 250 años se ha basado en un modelo lineal: extraer,
fabricar, usar y tirar. Este modelo implica presión sobre los recursos, volatilidad de precios,
degradación de ecosistemas y pérdida de capital natural.
En 1930, el economista británico John Maynard Keynes auguraba que en 100 años la humanidad
habría vencido su batalla contra la escasez. Sin embargo, hoy la presión sobre las materias primas
continúa y crece. Con una previsión de población mundial superior a 8.000 millones de personas en
2030, resulta esperable una saturación progresiva de los recursos y una mayor erosión del entorno.
Se requiere un cambio decisivo en el patrón de crecimiento y en la forma en que el ser humano
interactúa con la biosfera.
La economía circular surge como una alternativa que permite desvincular el crecimiento económico
del consumo de recursos y del deterioro ambiental. Supone una opción prometedora, capaz de
solucionar desafíos ambientales mientras crea nuevas oportunidades empresariales.
Según la Fundación Ellen MacArthur, organización de referencia en esta materia, la economía
circular es un sistema restaurador y regenerativo, por intención y diseño, que trata de que los
productos y materiales mantengan su utilidad y valor en todo momento, integrando ciclos
biológicos (que buscan devolver los residuos a la naturaleza) y técnicos (orientados a que los
productos estén diseñados para ser reutilizados todo lo posible).
La economía circular surge para dar respuesta a la necesidad de transformar el modelo económico
que ha prevalecido (y sigue prevaleciendo) en la industria y en el consumo: la economía lineal. El
clásico sistema de extracción de recursos de la naturaleza, transformación, producción, venta y
desecho de los productos consumidos, es evidente que no es sostenible. Nuestro planeta, de
recursos finitos, no admite la continuidad de un modelo propio de sistemas energéticos y de
recursos ilimitados. Nuevos modelos de negocio circulares permiten desconectar el crecimiento
económico de la extracción de materiales de la naturaleza y, de esta forma, reducir al mínimo los
impactos que la actividad económica tiene sobre la naturaleza. La transición hacia una economía
circular implica un cambio sistémico y es un reto que incumbe a los tres ejes clave en cualquier
economía: La administración pública.
Desde hace unos años se está apostando por incentivar el desarrollo de nuevos sistemas circulares.
En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2015 y el Acuerdo de París sobre
cambio climático, también de 2015, la UE ha desarrollado un ambicioso Plan de Acción para la
Economía Circular, que pretende potenciar esta transición fomentando la innovación empresarial y,
además, incrementando el número de puestos de trabajo. A nivel estatal también se está
trabajando en este sentido a través del desarrollo de la Estrategia Española de Economía Circular,
todavía en fase de borrador. A nivel autonómico también se está avanzando en este tipo de
estrategias.
Así, la economía circular no solo trata de residuos, su enfoque es mucho más amplio, ya que al
buscar reintegrarlos al ciclo productivo, abarca toda la cadena de valor: diseño, producción,
consumo y reciclado, para convertirlos de nuevo en recursos.
Un modelo circular sustituye los insumos materiales y las externalidades negativas sobre el entorno
por el conocimiento. Lo hace empleando tecnologías avanzadas y nuevos modelos de negocio
basados en los principios de longevidad, renovación, reutilización, reparación, colaboración y
desmaterialización.
La transición a una economía circular es una prioridad para la Unión Europea, que argumenta para
ello beneficios ambientales (asociados a la protección del medio natural), sociales (nuevos empleos)
y económicos (por ahorro de materias primas, competitividad y oportunidades de negocio).
Aunque todavía queda mucho terreno por recorrer, cada vez hay más empresas de sectores muy
diversos que, o bien intentan transformar sus modelos de negocio para evitar un impacto negativo
a nivel ambiental, o bien se crean con procesos exclusivamente circulares. La aparición de la
economía de plataformas y los avances en tecnologías de conectividad potencian y facilitan el
desarrollo de modelos de negocio circulares de índole muy diversa: el producto como servicio
(servitización), el sharing de productos, la extensión de la vida útil de un producto, la recuperación
de recursos y el aprovisionamiento circular.
Actualmente existen proyectos y estrategias locales, regionales, estatales y globales para potenciar
la economía circular, pero las ratios “circulares” son todavía muy bajas. Las personas consumidoras
y, por lo tanto, su comportamiento es clave en el desarrollo de los modelos de negocio y en la
reorientación de la demanda.
OBJETIVO:
Desde la Federación Andaluza de Municipios y Provincias y las Entidades e Instituciones Públicas y
Privadas con las que se está cooperando pretendemos aumentar la conciencia pública sobre cómo
la economía circular, identificando sus ventajas competitivas para empresas, instituciones, tejido
emprendedor y cuantos actores clave intervienen en el proceso, promoviendo así una transición
más rápida y eficiente hacia un modelo económico sostenible desde Andalucia.

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